martes, 29 de enero de 2019

En el centenario de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús (II)


La fórmula de la Consagración

Es innegable su relación con otras ya usadas en dos ocasiones extraordinarias: al terminar la procesión del Congreso Eucarístico Nacional de Valencia, en noviembre de 1893, y la del Congreso Eucarístico Internacional en Madrid en junio de 1911. Ambas fórmulas le fueron presentadas al Rey, quien escogió una adaptación de la de Valencia con algunos retoques personales compatibles con otras sugerencias aducidas por algunos. El texto mismo de la Consagración leída por el Rey es la siguiente:

"Corazón de Jesús Sacramentado, Corazón de Dios-Hombre, Redentr del Mundo, Rey de Reyes y Señor de los que dominan:

España, pueblo de tu herencia y de tus predilecciones, se postra hoy reverente ante este trono de tus bondades que para Ti se alza en el centro de la península. Todas las razas que la habitan, todas las regiones que la integran, han constituido en la sucesión de los siglos y a través de comunes azares y mutuas lealtades esta gran patria española, fuerte y constante en el amor a la Religión y en su adhesión a la Monarquía.
 
   Sintiendo la tradición católica de la realeza española y continuando gozosos la historia de su fe y de su devoción a Vuestra Divina Persona, confesamos que Vos vinisteis a la tierra a establecer el reino de Dios en la paz de las almas, redimidas por Vuestra Sangre y en la dicha de los pueblos que se rijan por vuestra santa Ley; reconocemos que tenéis por blasón de Vuestra Divinidad conceder participación de Vuestro Poder a los Príncipes de la tierra y que de Vos reciben eficacia y sanción todas las leyes justas, en cuyo cumplimiento estriba el imperio del orden y de la paz.
 
   Vos sois el camino seguro que conduce a la posesión de la vida eterna: luz inextinguible que alumbra los entendimientos para que conozcan la verdad y principio propulsor de toda vida y de todo legítimo progreso social, afianzándose en Vos y en el poderío y suavidad de vuestra gracia, todas las virtudes y heroísmos que elevan y hermosean el alma.
 
   Venga, pues, a nosotros tu Santísimo Reino, que es Reino de justicia y de amor. Reinad en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de la Ciencia y de las Letras, y en nuestras leyes e instituciones patrias.
 
   Gracias, Señor, por habernos librado misericordiosamente de la común desgracia de la guerra, que tantos pueblos ha desangrado; continuad con nosotros la obra de vuestra amorosa providencia. Desde estas alturas que para Vos hemos escogido, como símbolo del deseo que nos anima de que presidáis todas nuestras empresas, bendecid a los pobres, a los obreros, a los proletarios todos para que en la pacifica armonía de todas las clases sociales, encuentren justicia y caridad que haga más suave su vida, mas llevadero su trabajo.
 
   Bendecid al Ejército y a la Marina, brazos armados de la Patria, para que en la lealtad de su disciplina y en el valor de sus armas sean siempre salvaguardia de la Nación y defensa del Derecho. Bendecidnos a todos los que aquí reunidos en la cordialidad de unos mismos santos amores de la Religión y de la Patria, queremos consagraros nuestra vida, pidiéndoos como premio de ella el morir en la seguridad de Vuestro Amor y en el regalado seno de Vuestro Corazón Adorable. Así sea."

Tal fue aquel acto de trascendencia indiscutible, motivo de alabanzas y de criticas según las diversas actitudes personales y de grupo. Consta ciertamente que al mismo Rey quisieron primero disuadirle de llevarlo a efecto, y luego forzarle a su anulación (por compromisos masónicos) para garantizar su trono.  Lo que nadie puede discutir en su carácter valiente (sobre todo si fue un rasgo espontáneo) no sólo al autorizarlo con su presencia, sino al hacerlo él mismo personalmente, ya que  había sido consagrado desde niño al Corazón de Cristo y llevaba desde entonces su imagen al cuello. Si en aquella ocasión solemne de la Consagración, en el mismo salón del trono, cuando el Congreso Eucarístico  de 1911, fue ya un gesto muy suyo permitirlo y presenciarlo, hubiera parecido menos digno delegar en otro en ocasión tan extraordinaria como ésta.
 

domingo, 27 de enero de 2019

En el centenario de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús (I)


Iniciamos con esta publicación una serie dedicada a conmemorar el centenario de la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús (1919-2019). En este sentido, me dedicaré a transcribir una serie de textos relacionados con este asunto, extraidos del libro "Corazón de España, Historia del Monumento del Cerro de los Ángeles (1900-1976)", del P. José Caballero S.J.

A primeros de abril de 1919, se dieron los últimos pasos para la Consagración de España ante el monumento tuviera un carácter de oficial y, por tanto, que fuera realizado con participación del mismo Rey.  El ambiente de aquel tiempo no sintonizaba con esta idea, como mostraron muchos de los componentes del Gobierno: parecía un reto de laicismo liberal dominante. Hubo crisis, y el 15 de aquel mes juraba el nuevo Gobierno, presidido por don Antonio Maura. A pesar de varias amenazas anónimas, asistió en pleno al acto de la Consagración  el 30 de mayo.

  1. Evocación de aquel día inolvidable
El "Boletín" del Obispado de Madrid publicaba el día 20 (tan sólo diez días antes) una circular de monseñor Melo y Alcalde, que deja entrever las dificultades de última hora:

"No es ocasión ésta de enumerar las dificultades de odo género que surgieron en el camino de esta gloriosa empresa. Venciólas todas la piedad española. El monumento, oración esculpida en piedra, profesión de fe y amor de un pueblo cristiano, se levanta gallardo sobre el Cerro de los Ángeles, y Dios mediante, el dia 30 de los corrientes, festividad del Santo Rey Fernando III, hemos de celebrar su inauguración." (Indicaba a continuación las normas oportunas para que toda la nación se uniese aquel día a los actos inagurales.)

El ardoroso P. Crawley había teido a fines de mayo un tríduo preparatorio en la iglesia de San Jerónimo que, de haber podido servirse de los medios actuales de difusión, habría hecho vibrar a unísono los corazones e todos los españoles. Con todo derecho aparecía luego, en el acto del día 30, en un lugar preferente, junto con los principales participantes en la campaña.

Desde media mañana, iban llegando por todos los caminos multitud de coches y grupos de personas a pie que cubrían la colina en actitud expectante. Aquellos miles de personas se sentían como en representación de los miles y miles que sólo asistían con el deseo. Desde la ermita al monumento, se habia dispuesto el terreno del mejor modo para aquella concentración. Tapices y macizos de planta y flores, adornaban el conjunto. A la izquierda se alzaba una tribuna para la Familia Real, y a su derecha se había colocado los sitiales para el Gobierno, autoridades e invitados.

 A las 11:30 se alzó el pendón morado de Castilla junto a la real tribuna, y en la parte misma del altar una gran bandera nacional, símbolo de la patria española. El cornetín de órdenes anunció la llegada de los Reyes, que fueron recibidos por el Nuncio de S.S., y demás prelados asistentes.

Vestía el Rey uniforme de Capitan General, con todas las insignias de gran gala. La Reina también elegantemente vestida y ricamente ataviada.

Eran las 11:45 a.m. cuando el Prelado bendijo el monumento y, revestido de ricos ornamentos, comenzó la Santa Misa. A la elevación, todas la bandas dejaron oir los acordes de la marcha real, mientras todos adoraban reverentes al Señor, Rey de Reyes. Antes de la bendición final  se dio lectura al telegrama de S.S., firmado por el cardenal Gasparri, concediendo la bendición papal para todos los presentes.

En el centro del altar se expuso en rica custodia al Señor en forma consagrada en la misma misa, y el duque del Infantado y el señor Obispo de Sión, se dirigen a la tribuna real para acompañar a Su Majestad hacia el altar. Acompaña al Rey toda la Familia Real, y queda de rodillas junto al altar. El Rey subió las gradas hasta el lado de la epístola y recibió de manos del duque del Infantado el pergamino con la fórmula de la Consagración. Apoyado en su sable, escuchó de rodillas las preces de la exposición, y en seguida, mientrs todos seguían de rodillas, se colocó de pie, medio vuelto hacia la custodia y al pueblo, y con voz serena, acompasada, leyó sentidamente la fórmul, cuyas frases eran acogidas por todos en un silencio impresionante. La bandera del otro lado del altar, azotada por el viento, era el único rumor que acompañaba la voz del Monarca. ¡Gesto inmortal, de verdadera y soberana caballerosidad, "digna en todo de la historia e hidalguía del pueblo caballeresco por excelencia", como había de deirm cuatro años más tarde, S.S. Pío XI al recibir la visita del mismo Alfonso XIII.

Se organizó en seguida la procesión para trasladar al Santísimo hasta la ermita de la Virgen, escoltado por la Familia Real, y aclamado por todo el público, y desde la explanada de arriba trazó la bendición con la custodia el Cardenal Primado sobre aquella multitud y toda España consagrada por labios de su Rey al Corazón de Jesucristo.

Nada tiene de extraño, en contraste con el entusiasmo del pueblo sinceramente católico que se siente unido al acto de su Rey, el clamoreo furioso de las sectas, que lanzaba su rabia contra aquel acto que calificaba de "delirio y loco desafio".

jueves, 24 de enero de 2019

Tiempos modernos

Manifestación "contra el comunismo, el terrorismo y las injerencias extranjeras" y a favor de Francisco Franco en la plaza de Oriente (Madrid, 1970)

 
Me pregunto si alguna vez, algún dirigente político español actual (de la mal llamada "España democratica") ha suscitado tanta adhesión, como la tuvo en su día Francisco Franco. La foto habla por sí sola.

Ahora, la política consiste en ser "virales", es decir, que hablen de ti en las redes sociales. Ningún político omite hoy  publicar sus declaraciones y comentar  la actualidad en ellas. Sino, no eres actualidad. Ahí, en esas mismas redes, se encuentrar a salvo del escrutinio de la ciudadanía.  No ocurría lo mismo hace 40 años, cuando se llenaban plazas de toros, cosa que ocurría hasta en los primeros años de la transición democratica.

Ahora no, todo se limita a publicar "tweets". Eran otros tiempos. Se echan de menos. No volverán nunca más.




martes, 22 de enero de 2019

Francisco Franco, cristiano ejemplar



  
"Una noche cualquiera, en el recogimiento de una iglesia silenciosa, un puñado de hombres - que por el día viven las preocupaciones familiares y humanas propias de los demás hombres: el negocio, los estudios, el arado, la milicia - se reúnen para pasar la noche en turno de vela ante Jesús Sacramentado... Y acabar en la madrugada, comulgando en una Misa cargada de un recogimiento tensísimo Estos hombres son mozos, con un porvenir indeciso. Luego, la riada de la vida los empuja cada cual a su destino. Uno llegó a la Jefatura Suprema del Estado.

Por encima de los compromisos políticos: por encima de las miserables componendas a que vivien sujetos los hombres en la tierra, a España le ha concedido el Señor la posibilidad de que jóvenes acostumbrados a montar guardia de honor a los pies del altar rijan los destinos de la Patria. A nadie puede, luego, extrañar, que queramos, que deseemos con todo el fuego del alma una nación totalmente católica, que no aceptemos distingos a la hora de ponernos de rodillas para que Dios se alce en manos del sacerdote. Nuestras madres nos enseñan a hablar repitindo el "Santa María"; de nuestros padres nos viene un respeto sacro para las cosas santas. En España la fe es ardiente como el sol de Castilla, recia como una tormenta de verano, delicada como los momentos de un cierto amanecer. Por todo eso hemos llorado de agradecimiento a Dios leyendo en esa ingenua acta nocturna de 1911 el nombre de un teniente segundo del regimiento de Zamora."

(Revista PAX, 29 de mayo de 1952)

FRANCISCO FRANCO, CRISTIANO EJEMPLAR


Garrido Bonaño, Manuel (O.S.B.)
Publicado por Fundacion Nacional Francisco Franco - Madrid (2003)

martes, 7 de octubre de 2014

Franco, en nombre del pueblo español, a los pies del Cristo de Lepanto. Contando por Blas Piñar.


(Visión del Papa Pío V de la victoria de Lepanto. Museo Naval de Madrid.)

Arrodillado ante el crucifijo que se alzó en la nave de don Juan de Austria, du­rante la famosa batalla de Lepanto, traído de la catedral de Barce­lona, estando a la izquierda del crucifijo la imagen madrileña de Nuestra Señora de Atocha, con el manto con que la obsequió Isabel II y a la derecha, sobre el altar de plata repujada, el Arca Santa de Oviedo. El presbiterio se encontraba enmarcado por las cade­nas históricas de Navarra, ganadas en las Navas de Tolosa y traídas desde la Colegiata pirenaica de Roncesvalles.

Según recoge el diario ABC, del 21 de mayo de 1939, Fran­cisco Franco rezó así: «Señor, acepta complacido el esfuerzo de este pueblo, siempre tuyo, que conmigo, por tu nombre, ha vencido con heroísmo al enemigo de la Verdad en este siglo. Señor Dios, en cu­yas manos están todo Derecho y todo Poder, préstame Tu asistencia para conducir a este pueblo a la plena libertad y el imperio, para gloria Tuya y de Tu Iglesia: Señor, que todos los hombres conozcan que Jesús es el Cristo, Hijo de Dios vivo».

Franco colocó su espada a los pies del Cristo de Lepanto y el cardenal Gomá, dirigiéndose al Caudillo, le habló así: «El Señor sea siempre contigo. Él, de quien procede todo Derecho y todo Poder, y bajo cuyo imperio están todas las cosas, te bendiga y con amorosa providencia siga protegiéndote, así como al pueblo cuyo régimen te ha sido confiado. Prenda de ello sea la bendición que te doy en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».

Blas Piñar López.

sábado, 14 de junio de 2014

Retomamos el blog.














Hoy retomamos este blog dedicado a la Historia gloriosa de España.

¿Sabíais que en el funeral de Estado del Almirante Horatio Nelson en Londres se desplegó la Bandera de Combate del navío de línea San Ildefonso?

Hoy está expuesta en el "National Maritime Museum" de  Greenwich.



viernes, 20 de enero de 2012

La Gesta del Lago Ilmen (10-25 de enero de 1942)

Estos días se conmemora el aniversario del "paseo" por el Lago Ilmen que el 10 de enero de 1942 realizó un grupo de unos 206 españoles al mando del Capitán Ordás para salvar a los heroicos defensores alemanes de Vsvad,  al suroestes del lago.
Esta hazaña pone los pelos de punta a todo aquel que se aproxima a ella por primera vez. Con unas temperaturas sobre la superfície del lago que alcanzan los 53ºC bajo cero y con 30 Km de travesía que se hicieron interminables, los españoles llegaron al final a la aldea de Ustrika, en la mañana del día 11 de enero, donde se pudo enlazar con las fuerzas alemanas sitiadas, poniendo fin a 24 horas de travesía, frío y ventisca.
El día 25 de enero, el Capitán Ordás envió este escueto mensaje a su general: "Salímos 206 hombres y quedamos 12... ¡Arriba España!". 
Palabras simples y humildes, en un principio no destacan ni por su grandiosidad ni por su pomposidad, hablan más bien de un sentimiento que embriagaba a la mayoría de los españoles que estuvieron allí. Estaban allí "lejos de España, pero por España" (como se titula un libro sobre la División Azul de reciénte aparición). Hace unos días el nuevo ministro de Defensa de España, Pedro Morenés, pronunció unas palabras durante su primera visita a las tropas españolas en Afganistán, que seguramente pusieron los pelos de punta a más de uno, llegando a decir: "España se hace allí y aquí".
Algo que quizás, también pensaban los divisionarios que componían la Compañía de Esquiadores.
Ahora os dejo un tesoro que he encontrado en el foro MemoriaBlau.es acerca de la hazaña del Lago Ilmen. Os recomiendo a todos su lectura.
                                                              (El Lago Ilmen, hoy)



 
Artículo publicado el día 4 de Febrero de 1942 en la Hoja de Campaña


¿Quien que haya leido nuestra historia no ha sentido a través de ella el escalofrío que produce siempre los sublime y el orgullo de haberlo realizado por hombres de nuestra sangre?
Recordad españoles...
Comenzaba el siglo XVI, cuando un modesto Capitán extremeño, Hernan Cortés, y un puñado de soldados de sangre hispana quemaba sus naves en la cosa americanas y, sin más esperanza que en su Dios y en España, se adentraron en un país desconocido que querian conquistar para la Patria.
Y ese puñado de españoles, sometidos a la tortuira de la sed, a las angustias del hambre y de la fatiga, combatidos un día y otro por un enemigo mil veces mayor, falaz y traicionero, supieron vencer... y Mejico se llamo Nueva España.
Recordad también, hermanos falangistas, a aquel Pedro de Valdavia que con no más de 200 españoles conquistó la hoy República de Chile y sometió a España a los terribles araucanos.
Recordad, en fin a Francisco de Pizarro que con un Puñado de españoles se introdujo con audacia inaudita en el corazón mismo de Perú, sin retirada posible, para desde allí conquistar para la Patria aquel emporio de riqueza.
¿Es magnifico verdad?. Tan magnifico que más bien parecen estas hazañas hijas de la fantasía que de la realidad. Y, sin embargo, con todo ello no son ls conquistas en sí, ni las grandes victorias militares, ni el genio de la raza, lo que da más valor a la empresa, sino que esta se pueda realizar. Y se pudo realizar solamente a cambio de sufrimientos terribles, de padecimientos infinitos por parte de aquellos soldados españoles que de esta manera iban ensanchando por el mundo las tierras de España.
¿Quien dijo que la raza hispana había desaparecido ya?. ¿Quien pudo afirmar que aquel infante español se había esfumado en nuestra historia? Escuchad...
Han pasado más de cuatro siglos y otro puñado de españoles que sienten hervir en sus venas la sangre misma de aquellos días, se han lanzado a una aventura más por su Dios y por su Patria.
Es en Rusia frente a un terrible enemigo que no es ni el hombre ni la másquina ni el hambre ni la sed ; es algo aún peor, es el frio que cala los huesos, que encoge los cuerpos, que agota las energías pero que no puede vencernos. Y he aquí que en la lucha entablada entre el soldado español, mediterráneo ó céltico, castellano o isleño, y el frio ártico surge de imprevisto otra de esas hazañas que de vez en vez van jalonando la historia de nuestra Infantería.

Veintidos horas de marcha sobre el hielo
Nuestra Unidad de esquiadores recibió la orden de acudir en socorro de unos camaradas alemanes cercados en un lugar que no tenía m´s acceso que la superficie helada de un lago. Comenzó la marcha a las diez de la mañana. Iban nuestro camaradas envueltos en grandes abrigos de piel, calzados con botas de fieltro rusas, en dantesca caravana de trienos conducidos por naturales del país.En el sombro de estas gentes podía leerse el indecible elogio al temple de nuestros muchachos algunos de ellos conocidos deportistas del SEU. Poco a poco empezaron las tremends dificultades. Con la temperatura más cruel que esta tierra es capaz de producir, nuestros hombres habían de orientarse por la brújula, ya que la perversidad del paisaje no ofrecia ni una piedra ni un árbol ni un sendero y la cellisca quemaba los ojos. Luego, las diltaciones y centraciones de la masa de nieve ocasionabas por las diferencias de temperatura habían desgarrado la superficie del lgo, formando grietas y amontonamientos que contituían verdaderas barreras. Cinco de estos obstáculos se presentaron sucesivamente en dirección normal al avance de la Unidad que hubo de contornearlos hasta encontrar un punto de paso favorable. Y en esta lucha denodada, a la fatiga se unio el hambre y la sed; el pan y la mantequilla se habían convertido en puro hielo y el coñac quemaba los labios. Llegó la noche, esta noche rusa encelada de tenebrosidades. Perdida de orientación por haberse helado la grasa de las articulaciones de la brújula, los ojos del alma, clavados en la lejanía, allí dónde adivinaban a los rojos queriendo hacer presa en los camaradas germanos, no quisieron ver otra consigna que la de siempre adelante. Trineos y caballos iban cayendo en los pozos de hielo pagando caro el esfuerzo del hombre porque el agua que saltaba de entre los bloques de cristal producía graves congelaciones. Después de veintidos horas de marcha en esta condiciones, la expedición divisó al fin un pueblecito. Una patrulla de reconocimiento se adelantó y pudo comprobar que el pueblo estba ocupado por los alemanes. Da una idea el esfuerzo realizado por nuestros esquiadores que el sesenta por ciento de los hombres que integraban la unidad hubieron de ser rápidamente evacuados debido a las graves congelaciones sufridas durante la marcha, habiendose realizado varias amputaciones dobles por este motivo.

Ocho días de lucha
Se había alcanzado la meta. Y con ella empezaba la lucha.
Un poco menos de la mitad de los hombres que salieron el día anterior lograban poner pien en tierra firme y no todos sanos, que no eran pocos los que padecían quemaduras por congelaciones de menor importancia.
Aquel mismo día 12 de Enero, empezaron nuestros bravos esquiadores sus movimientos para establecer contacto con un enemigo que no necesitaba ser muy numeroso para triplicar sus efectivos. ¡Adelante!. Y en encuentros de patrullas, y en reconocimientos y en ocupación de poblados, y en fin, en un andar y andar sin término por la nieve pasaban las horas, acrecía la fatiga sin lograr rendir el espiritu de los bravos españoles.
Terminados los reconocimientos y las operaciones previas se concetró de nuevo la unidad y ocupó tres pueblos venciendo una a una toda resistencia enemiga.
Fué entonces cuando el enemigo, dándose cuenta, sin duda, de que eran españoles los que iban a la lucha, se creyó en el caso de reunir todas sus fuerzas para poder dominar por el número y las armas lo que nunca conseguiría en lucha franca.
Y comnzó el glorioso epílogo. Fué su primera escena la brillante gesta del Teniente García Portas dirigiéndose con ocho de sus hombres al asalto de un antitanque adversario; fué depués la resistencia heróica de cuarenta soldados españoles ante el ataque de dos Batallones rusos y cinco carros, lucha desigual que, sin embargo, costó ganar al enemigo mientras allí quedaron cara al sol el cuarenta por ciento de los españoles.
Sucedió a este ataque otros en las nuevas posiciones de repliegue, en que la desproporción de medios y de hombres aun mayor y terminó el día sin que el enemigo lograra romper la defensa como era su proposito.
Días de tranquilidad que sin embargo nuestros esquiadoresno pudieron sin embargo dar a sus cuerpos el reposo que necesitaban, ocupados como estaban en fortificrse ante los indicios de un nuevo ataque.
Este tuvo lugar el día 20. La noche, cómplice siempre de la traición, favoreció al enemigo pra deslizarse y rodear las reducidas posiciones de nuestro camaradas. Al alba se inició el ataque por todas partes pero ¡no importa! ahí están resistiendo los soldados de España y para que el enemigo lograra que sus carros y sus Batallones ocupar el terreno que ellos defendían, fué necesaria una cosa que murieran todos sus defensores.

El cumplimiento de la orden
Pocos quedaron en filas, pocos pudieron dar el abrazo de camarada a los soldados alemanes, que, no obstante todo el empeño del enemigo para impedirlo, se unieron al fin con los nuestros.
Si alguien hubiera preguntado entonces que cuántos eran los que salieron a la empresa hubiera podido contestársele como en Rocroi: ¡contad los que cayeron!
Pero, no importa ¡España, nuestra España, estaba en pie!

domingo, 18 de diciembre de 2011

"Víctimas de las Fuerzas del Imperio del Mal"


"Fueron víctimas de las Fuerzas del Imperio del Mal". Así de claro se mostró el Cardenal Amato en la betificación de 22 mártires Oblatos y del laico Cándido Castán, naturales de Aravaca y Pozuelo de Alarcón (Madrid).
El Cardenal puso de manifiesto que los verdugos fueron olvidados, sin embargo, “las víctimas inocentes son recordadas”. Y citó a los nuevos beatos: Francisco Esteban Lacal, Vicente Blanco Guadilla, José Vega Riaño, Juan Antonio Pérez Mayo, Gregorio Escobar García, Juan José Caballero Rodríguez, Justo Gil Pardo, Manuel Gutiérrez Martín, Cecilio Vega Domínguez, Publio Rodríguez Moslares, Francisco Polvorinos Gómez, Juan Pedro Cotillo Fernández, José Guerra Andrés, Justo González Llorente, Serviliano Riaño Herrero, Pascual Aláez Medina, Daniel Gómez Lucas, Clemente Rodríguez Tejerina, Justo Fernández González, Ángel Francisco Bocos Hernando, Eleuterio Prado Villarroel y Marcelino Sánchez Fernández.
“A estos 22 oblatos se unión en un mismo acto de generoso testimonio a Cristo el fiel laico Cándido Castán San José, muy conocido en el pueblo de Pozuelo, por su claro testimonio católico”, añadió.

jueves, 8 de diciembre de 2011

¡Como ayer, como siempre, como cuando hizo falta, España de rodillas, te ofrece el corazón!


Señora Inmaculada de las gentes de España.
De victoria en Lepanto, de dolor en Rocroi,
rezada a flor de espadas desde el mar de Corinto
a la ribera virgen del río Paraná.
¡Señora Inmaculada de los indios ingenuos
y del hidalgo altivo y de la Inquisición!
Como ayer, como siempre, como cuando hizo falta,
España, de rodillas, te ofrece el corazón.

¡Señora Inmaculada del Pilar Jacobeo!
Consuelo de amarguras en empresas de amar.
El fruto que sembraste para la fe de Cristo
salido de tus manos, ¿no había de granar?.
¡Señora Inmaculada del apóstol del Trueno,
de la hazaña difícil y la tribulación!.
Viniste a Zaragoza para salvar a España,
y España, desde entonces, parece una oración.


¡Señora Inmaculada de los Picos de Europa!
¡Cuántos te parecían pues cuanta era su fe!
Y vino de los cielos tu auxilio y la victoria
del Dios de las batallas, del Santo, de Yahvé.
¡Señora Inmaculada de esperanzas de patria!
Se eleva una plegaria de Asturias a Aragón.
Sus ecos en las rocas, los bosques y los muertos
hablaron en romance y hablaron en canción.


¡Señora Inmaculada de la Santa María,
de los vientos propicios y de la tempestad!
Temblando amor de madre llegaste al nuevo mundo
y el indio fue el hermano y Cristo la verdad.
¡Señora Inmaculada del santo misionero,
de los conquistadores y del emperador!
Resuena aun el Caribe las voces de Triana
y rezan todavía los indios al Señor.


¡Señora Inmaculada del indio mejicano!
América es España, y España es para ti.
El inca y el azteca cayeron de rodillas
y fue el Ave María caricia en guaraní.
¡Señora Inmaculada de la Rosa de Lima,
de García Moreno, de la persecución!
Son hijos de españoles, amándote nacieron:
no saben de mentira, ni saben de traición.


¡Señora Inmaculada del Valle de los Muertos,
del niño asesinado y el viejo requeté!
Ganaron la victoria, la sangre y el martirio
de la España de Cristo por la España sin fe.
¡Señora Inmaculada del muerto por la vida!
En tus brazos de madre morir es salvación.
Y la semilla santa rebrota en patria nueva
con ecos del Prudente y voz de Calderón.


¡Señora Inmaculada de la historia de España!
Tu misma nos la hiciste y huele a santidad.
Derrotas son honores, que las guerras de Cristo,
se ganan en el cielo y allí está la verdad.
¡Señora Inmaculada!. Somos aquellos mismos
que siglos defendieron tu pura Concepción.
Como ayer, como siempre, como cuando hizo falta,
España de rodillas, te ofrece el corazón.

ORACIÓN EXTRAIDA DEL BLOG "LA CIGÜEÑA DE LA TORRE"

miércoles, 7 de diciembre de 2011

"Rocroi. El último tercio" (Augusto Ferrer-Dalmau)


El perro de Rocroi (Arturo Pérez-Reverte )

XLSemanal - 24/10/2011

La vida concede ciertos privilegios, y tener algunos amigos leales, sólidos como rocas, es uno de los míos. Entre ellos se cuenta el mejor de los pintores de batallas españoles vivos: se llama Augusto Ferrer-Dalmau, y llegué a su amistad por el camino más corto: la admiración que siento por su obra. Un día fui a una exposición suya y se lo dije. Le hablé de cómo, en mi opinión, su pintura continúa y renueva una tradición clásica que en España, con breves excepciones, tuvo escasa fortuna. Pocos de nuestros pintores se ocuparon de un género que en Francia tuvo a Meissonier y a Detaille, y en Inglaterra a Caton Woodville. Por ejemplo.

Ahora Ferrer-Dalmau ha terminado un cuadro espléndido, que estos días puede admirarse en una exposición que sobre su obra y la de su paisano Cusachs se celebra en el venerable edificio de Capitanía de Madrid, esquina de Mayor con Bailén. Se llama `Rocroi. El último tercio´, y narra -pintar con talento es una forma de narrar tan eficaz como otra cualquiera- la situación en el campo de batalla de Rocroi hacia las diez de la mañana del 19 de mayo de 1643, cuando los veteranos de la destrozada infantería española, formando el último cuadro, esperaban impasibles el ataque final de la artillería y la caballería francesas. Último ataque, éste, que no llegó a producirse. Admirado el duque de Enghien por la resistencia de los españoles -murallas humanas, los llamaría Bossuet- permitió a los supervivientes capitular con todos los honores, en los términos que se concedían a las guarniciones de plazas fuertes.

El cuadro de Rocroi tiene para mí un sentido especial, pues nació de una conversación con el pintor mientras despachábamos un cordero con cuscús en un restaurante de Madrid. Un lienzo crepuscular, fue la idea, que reflejase la soledad y el ocaso, la derrota orgullosa, el impávido final simbólico de la fiel infantería que durante dos siglos, desde los Reyes Católicos a Felipe IV, hizo temblar a Europa. El retrato riguroso de aquellos soldados empujados por el hambre, la ambición o la aventura, que acuchillaron el mundo caminando tras las viejas banderas, desde las junglas americanas a las orillas lejanas del Mediterráneo, de las costas de Irlanda e Inglaterra a los diques de Flandes y las llanuras de Europa central: hombres brutales, crueles, arrogantes, amotinadizos y broncos, sólo disciplinados bajo el fuego, que todo lo soportaban en cualquier degüello o asedio, pero que a nadie -ni siquiera a su rey- toleraban que les alzase la voz.



Mete un perro en el cuadro, sugerí más tarde, cuando el artista me mostró los primeros bocetos: uno que, como sus amos, se mantenga erguido esperando el final. Un chucho español flaco, pulgoso, bastardo, que siguió a los soldados por los campos de batalla y que ahora, acogido también al último cuadro, abandonado por su patria y sin otro amparo que sus colmillos, sus redaños y los viejos camaradas, espera resignado el final. Y píntalo tan desafiante y cansado como ellos.

A Ferrer-Dalmau le gustó la idea. Y ahora he visto el cuadro acabado, y el perro está ahí, en el centro, entre un veterano de barba gris y un joven tambor de trece o catorce años que el artista ha pintado rubio porque, naturalmente, es hijo de madre holandesa y de medio tercio. En el lienzo no figura el nombre del perro; pero Ferrer-Dalmau y yo sabemos que se llama Canelo y es un cruce de podenco y galgo español de hocico largo y melancólico, firme sobre sus cuatro patas, arrimado a sus amos mientras mira las formaciones enemigas que se acercan entre el humo de la pólvora, dispuestas al ataque final. Vuelto a los franceses como diciéndose a sí mismo: hasta aquí hemos llegado, colega. Es hora de vender caro, a ladridos y dentelladas, el zurcido pellejo. El cuadro es soberbio, como digo. O me lo parece.

Retrata a la pobre y dura España de toda la vida: el soldado ciego con una espada en la mano, al que un compañero mantiene de pie y vuelto hacia el enemigo; los que rematan sañudos a los franceses moribundos; el tranquilo arcabucero que sopla la mecha para el último disparo; el desordenado palilleo de picas que eriza la formación, tan diferente a las victoriosas lanzas que pintó Velázquez. Y sobre todo, la expresión de los soldados que miran al enemigo-espectador con rencor asesino. Acércate, parecen decir. Si tienes huevos. Ven a que te raje, cabrón, mientras nos vamos juntos al infierno. Realmente da miedo acercarse a esos hombres; y uno entiende que les ofrecieran rendirse con honor antes que pagar el precio por exterminarlos uno a uno. Son tan auténticos como el buen Canelo: españoles desesperados, tirados como perros, olvidados de Dios y de su rey. Y pese a todo, arrogantes hasta el final, fieles a su reputación, temibles hasta en la derrota. Peligrosos y homicidas como la madre que nos parió.

Enlace al artículo AQUÍ
Enlace a más detalles del cuadro

miércoles, 30 de noviembre de 2011

El P.S.O.E. profana tumbas.

Homilia de la Solemnidad de Cristo Rey en el Valle de los Caídos (20 de noviembre de 2011)

P. D. Anselmo Álvarez

La Iglesia celebra hoy en toda la cristiandad, y para la generalidad de los hombres, la fiesta de Jesucristo Rey del Universo. En este día la Iglesia reitera cada año la proclamación de que Jesús, por designio del Padre y por exigencia de su propia naturaleza divina, es Señor de la historia, de la sociedad y de los corazones humanos. Porque ellos son obra de Dios; porque de Él reciben su ser, su destino y su ley; porque esta humanidad ha sido recreada y salvada por Cristo gracias a Su muerte y resurrección, y finalmente porque Él será el “Juez de vivos y muertos”, como le podéis contemplar en la figura sedente y mayestática de la cúpula.

Yo os invito hoy a todos vosotros, entre los que os encontráis los que habéis venido a uniros en una oración común por las almas de Francisco Franco y José Antonio, en el aniversario de su muerte, a que reconozcáis, con la palabra y con la vida, al que es Señor de los señores, el origen y fundamento del orden humano, sobre el que descansa la justicia y rectitud del mismo. Él es Cristo Rey. Un título especialmente querido por muchos de vosotros y que tiene todas las resonancias que seguís recordando. Pero en ese título se compendian muchos otros de los rasgos que conforman la figura de Cristo como piedra angular de toda construcción humana. Él es Cabeza de la humanidad, cimiento y cumbre de la historia y del mundo, del pasado y del futuro; clave de bóveda y centro en el que convergen todas las direcciones humanas. “Nadie puede poner otro fundamento” distinto al que ha sido establecido (1 Cor 3, 11), y cuando se intenta sólo erigimos estatuas con pies de barro, como todas las que hemos levantado hasta ahora a la gloria del hombre, o del Estado, o del orgullo y el poder que aspiran a suplantar a Dios.

Desde hace mucho tiempo venimos intentando abolir o falsear el reinado de Cristo, pero eso sólo conduce a su sustitución por la hegemonía del Príncipe y de los príncipes de este mundo, que en el lenguaje de la Escritura representan el poder de las tinieblas y del mal. Algo de lo que los hombres de nuestro tiempo tenemos una experiencia directa. “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (…), proclamaron los apóstoles ante esos poderes del mundo. Y nosotros hemos aprendido de nuestra historia que es mejor pertenecer al reino de Dios, cuyas leyes son sabiduría y prudencia, y en el cual los hombres constituimos “una raza elegida, un pueblo de reyes y sacerdotes” (Hch 5, 29), en lugar de quedar reducidos a una masa de la que sólo se espera el tributo de sus votos y de sus impuestos. El de Cristo es el reino del espíritu, de la libertad en la verdad, de la reconciliación y la unidad, de la justicia y del amor.

“Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra” (Mt 28, 18), afirmó Jesús momentos antes de ascender a los cielos. Un poder y un reino que no son como los de este mundo, según Él mismo declaró, pero que sí obedecen al propósito de que “todo tenga a Cristo por Cabeza” (Ef 1, 10)), a fin de que todas las cosas y toda la humanidad caminen al unísono con quien es el Guía y conductor de su propia creación.

En ello está la garantía de nuestra sabiduría en las decisiones que conciernen a los asuntos humanos. Y en ello está también la condición de la unidad y de la paz de los hombres y los pueblos entre sí: en el reconocimiento de un solo Dios y Padre cuyo autoridad y señorío abarca a toda la familia de los hombres, y cuyo amor está llamado a regir el recto orden de las relaciones humanas. Un amor exigente e insobornable que funda la dignidad y la justicia, la libertad y la paz de la sociedad. Así se construye el Reino de Dios y en él la sociedad de los hombres.

Pero entenderlo así requerirá un giro decisivo en la conciencia de todos, una especie de nuevo nacimiento como el que Jesús propone en el Evangelio: “si no naces de nuevo no podrás acceder al reino de Dios” (Jn 3, 3).Todos estamos de acuerdo en que es necesaria una resurrección de nuestro pueblo, para lo que es imprescindible que renovemos nuestro viejo tronco con la savia que lo ha fortalecido durante tantos siglos.

España será otra vez ella misma cuando ‘vuelva a nacer’, cuando reconozca el camino de retorno a la Casa del Padre y sepa de nuevo dar a Dios lo que es de Dios, y en Él encuentre la inspiración y la fuerza para reconducir sus caminos de acuerdo con su Ley. Una España que no siga empeñada en desconocerse, en alterar los datos sustanciales de su historia y de su entidad como nación.

Es una condición inscrita en las entrañas de la historia: lo que no tiene el impulso y el destino de Dios camina a la nada. Decía Benedicto XVI, en una alocución reciente: “Dios-Amor lleva en sí una esperanza invencible que permite al creyente atravesar con una lámpara de luz la noche de la muerte… Si quitamos a Dios, si quitamos a Cristo, el mundo cae en el vacío y en la oscuridad”.

Lo cual es extensible a una de las urgencias que siguen pendientes entre nosotros, como es el logro de una reconciliación completa y definitiva de nuestra sociedad. No hay paz donde no hay lugar para quien es “Padre y Príncipe de la Paz”, como los profetas llamaron a Cristo, de quien en el Nuevo Testamento se afirma que fue enviado para “traer la noticia de la paz; paz a los de lejos y a los de cerca” (Ef 2, 11).

Esta es la causa a la que sirve esta institución del Valle. En él se ha escrito una invocación a la Unidad, la Paz y la Reconciliación, escrita en las piedras que componen los únicos símbolos auténticos del Valle: la Cruz, esta Basílica que podríamos denominar Basílica de la Paz, y el Monasterio donde se ora permanentemente por la concordia y la prosperidad, la unidad y la fe de los españoles. Que desde este Valle de la Cruz y desde esta Basílica de la Paz descienda sobre toda España la bendición de Aquel cuyo “nombre eterno es “Paz en la Justicia, Gloria en la Piedad” (Ba 5, 4). Que Dios ilumine también vuestra elección en el día de hoy.


NOTA DE PRENSA DE LA ASOCIACIÓN PARA LA DEFENSA DEL VALLE DE LOS CAÍDOS


http://www.elvalledeloscaidos.es/portal/


La Asociación Para la Defensa del Valle de los Caídos, en relación al dictamen de la mal llamada comisión de expertos, hecho público hoy en rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa , quiere manifestar lo siguiente:

1.- Esta comisión, desde su origen, y máxime tras las recientes elecciones generales, carece de objetividad para la emisión de dictamen alguno porque no reúne las condiciones de objetividad e imparcialidad que la Ley y la Constitución exigen.
2.- El dictamen es contrario a derecho tanto en el fondo como en la forma en que se ha producido, basta tener en cuenta que el Ministro de la Presidencia, Sr. Jáuregui, anticipó las conclusiones de la comisión hace meses en un programa de la Sexta TV.
3.- Los miembros de la citada comisión, y cuantos hayan intervenido en sus deliberaciones, rendirán cuentas ante la Justicia, tanto de dichas conclusiones como de la forma en que se han producido en función de su participación.
4.- Esta asociación reitera que los restos del anterior Jefe del Estado Español, van a descansar en Paz en el Valle de los Caídos de la misma forma en que están descansando los de Azaña o Negrín en sus correspondientes lugares.
5.- Este dictamen sólo responde al capricho del Gobierno en funciones que trabaja para producir de nuevo odio y enfrentamiento entre la población civil por temas ya superados.
6.- Cómo esta Asociación ya advirtió desde el principio, ahora se ven claras las verdaderas intenciones del Gobierno desde el primer día de cierre del Valle de los Caídos.
7.- Por último poner de manifiesto con toda claridad que el Valle de los Caídos en su grandeza monumental, cultural, religiosa e histórico artística, es un lugar de Paz y reflexión y en consecuencia de Reconciliación, y esta asociación no va a consentir la desnaturalización de este carácter.


Madrid, 29 de noviembre de 2011.

martes, 29 de noviembre de 2011

26 de noviembre de 1504.





Aquella misma noche del 26 de noviembre, a la luz de las velas, el rey dictó a Gaspar de Gricio la carta en que comunicaba la triste nueva. De ella son estas palabras que me sirven para cerrar esta exposición: "Aunque su muerte es, para mí, el mayor trabajo que en esta vida me pudiera venir, y por una parte el dolor de ella y por lo que en perderla perdí yo y perdieron todos estos reinos, me atraviesa la entrañas, pero por otra, viendo que ella murió tan santa y católicamente como vivió, es de esperar que Nuestro Señor la tiene en la gloria, que es para ella mejor y más perpetuo reino que los que acá tenía".



Isabel I, Reina (Luis Suárez)

lunes, 28 de noviembre de 2011

¡Contad los muertos y los prisioneros!






Fuimos los mejores durante siglos. Europa entera estaba bajo los pies de los tercios españoles que campaban a sus anchas por todo el continente.


Hoy, en cambio, parece todo muy diferente, España ahora es la eterna "segundona" de Europa, con su economía intervenida y tutelada desde fuera, y con unos gobiernos débiles que no han hecho más que destruir toda la herencia de nuestra historia.


Fue en la batalla de Rocroi, en mayo de 1643, cuando se dice que un oficial francés, tras la derrota del ejército imperial a manos de la caballería francesa, preguntó a un oficial español el número de soldados españoles que habían participado en la batalla. La leyenda dice que contestó: "Contad los muertos y los prisioneros"


Esa batalla supuso el principio del declive de la Casa de Habsburgo. Hoy seguimos en declive. España, ¿cuándo resurgirás?

jueves, 24 de noviembre de 2011

La foto de la estantería.



Se ha montado recientemente una pequeña polémica en algunos medios de desinformación marxistas y socialistas por una fotografía en la que sale una diputada del PP por Murcia posando al lado de una fotografía de José Antonio Primo de Rivera. Debido a la ¿polémica? por la foto, la susodicha diputada se ha disculpado diciendo que estaba en casa de unos amigos y que desconocía qué fotos había en la estantería en el momento de hacerse la foto. Ha aprovechado para decir que su familia es de "ideas progresistas" y que, de haberlo sabido, "no lo hubiera hecho".
La polémica ha venido, como no, por los quisquillosos medios de desinformación izquierdistas, que se han lanzado a criticar y a pedir la dimisión de la recién elegida diputada por Murcia. Estos retrasados mentales no hacen así más que demostrar su poca cultura a la hora de juzgar y de desconocer a la vez la figura del fundador de Falange Española. Un hombre que solo deseaba la unidad, la paz entre los españoles y la justicia social, y que fue asesinado en la prisión de Alicante a raíz de un juicio farsa por el gobierno golpista y "estalinista" del Frente Popular el 20 de noviembre de 1936. Ese es el mayor delito de José Antonio Primo de Rivera, y por consiguiente, de la diputada electa del PP, de la cual no conozco su nombre.





Vamos a ponernos quisquillosos. Parece que la diputada del PP se encuentra en una casa de bien ya que podemos descubrir en esa misma estantería, aparte de la foto de José Antonio, un chapiri legionario, un sable del Ejército español, otra foto de José Antonio que pasa más desapercibida arriba a la izquierda en blanco y negro, y.... una foto de FRANCISCO FRANCO, abajo, a la izquierda, justo al lado de la foto de la polémica, aunque la tapa la diputada con su cuerpo. Bueno, si los del diario Público se llegan a enterar de la presencia del viejo general en la foto piden la cabeza de la diputada, de la fotógrafa, de los amigos de la diputada propietarios de la casa...
Pues eso, señora diputada, no tiene que pedir perdón por nada. Incluso sale más guapa en la foto y todo.

martes, 15 de noviembre de 2011

Un año sin ti, un año más contigo.



Hoy día 16 de noviembre hace un año del fallecimiento de mi tío Guillermo (q.e.p.d.) a la edad de 95 años. He de reconocer que cada vez que me acuerdo de mis largas conversaciones (o más bien monólogos) que mantenía con mi querido tío en su casa de la sierra de Madrid solo puedo esbozar una enorme sonrisa por mi parte, porque he de decir que me lo pasaba en grande con mi tío cada vez que iba a verle mínimo una vez al mes a su casa. Nos sentábamos alrededor de la chimenea, con la tele encendida de fondo, y con el sofá repleto de libros a medio leer. Allí yo iba a hablar ante todo sobre el tema que más me interesa de todos, que era su paso por la División Azul y su participación en la batalla del lago Ilmen. El "tema enganche", un tema que daba muchísimo de sí, tanto que al final acababa hablándome sobre tantas cosas distintas de la vida pero que si luego lo piensas en frío estaban íntimamente relacionadas entre sí con el tema de la División Azul. De hecho, su participación en la División Española de Voluntarios es, "sólamente", un capítulo más de su experiencia vital. Porque la historia de un hombre se forja con todos los elementos que dan de sí su vida y experiencia privada y profesional y porque para mi tío su paso por la División Azul no fue más que una mera anécdota de su abultada historia personal. Yo iba allí a hablar de la División Azul, y al final acababa hablando de la vida, de la familia, del trabajo, del cumplimiento del deber, del dolor de la guerra y la alegría de la paz. ¡Cómo echo de menos esos monólogos en ese sofá! Un año y no olvido. Descanse en paz, Amén.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Insulto a la División Azul desde las páginas de La Gaceta.


(Del foro memoriablau.es)

Me sorprende leer un artículo así en un suplemento especial de La Gaceta (del grupo Intereconomía) el pasado día 6 de noviembre. Por un momento pensé que estaba leyendo un panfleto marxista como Público que un periódico que presume de ser "orgulloso de ser de derechas" (en el sentido que tiene "ser de derechas" claro hoy en día, ya que dudo mucho que los voluntarios de la División Azul aceptasen tal calificativo) y que defiende a España y su historia gloriosa en tantas reseñas (véase los fantásticos reportajes de José Javier Esparza cada Domingo en Época).

Que sepan los señores editores del Grupo Intereconomía que para hablar sobre un determinado tema antes tienen que informarse y documentarse como es debido y no lanzarse a publicar falacias y estupideces con el único propósito de rellenar páginas de su periódico. Un periódico "orgullos de ser de derechas" pero que luego asume las tesis de la izquierda radical y masónica solo puede ser calificado de hipócrita.

Cierto es, también, que los Hombres (con mayúscula) que formaron parte de la gloriosa y épica División Española de Voluntarios están a años luz de la mayoría de juntaletras que componen hoy en día las plantillas periodísticas. Por eso es fácil entender que los que escriben gilipolleces como las que aquí arriba muestro JAMÁS comprenderán ni entenderán nada. No les llegan ni a la suela de sus botas empapadas en la nieve.

sábado, 8 de octubre de 2011

OFRENDA DEL MANTO Y PROCLAMACIÓN DEL PATRONAZGO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL PILAR (8 de octubre de 1961)



Santísima Virgen del Pilar, Madre de Dios y Ma-
dre nuestra.

De rodillas, humildemente postrados ante tu Pilar
sagrado estamos los hombres de la División Azul.
Venimos anhelantes para solicitar con gozosa y
segura esperanza Tu excelsa protección, Tu dulce
patronato. Cumplimos así un ardiente deseo que
nació en nuestros corazones el mismo día en
que partimos para aquella gloriosa aventura.
Porque Tú, Madre, siempre y desde entonces
has sido nuestro guía y amparo.

El capitán laureado, el soldado anónimo, el rey y
el vasallo, el santo y el escritor han legado hasta Ti
para buscar augurios de victoria, certidumbres de
éxitos, consuelo en los reveses, alegría en las tristezas,
ardor para los difciles embates de la vida, luz en las
oscuridades de la duda, perdón en las borrascas del
pecado, aliento en las jornadas de cansancio y amargura.

A Ti se volvieron angustiados nuestros ojos en las horas negras
de la desesperanza y Tu nombre bendito, mil veces repetido,
estallaba como granada luminosa en el estruendo del combate
y sellaba para siempre los helados labios de nuestros muertos gloriosos.

Somos tus hijos. Nos conoces, Madre. Sabes que no fuimos a aquella
incierta aventura movidos por el ansia de botín ni agitados por
sentimientos bastardos, ni impulsados por el odio, ni alentados
por el rencor. Bien sabes, Madre, que la razón última y secreta
de nuestra empresa no fue otra que la defensa de una Cruz,
aquella en que Tu Hijo murió para que los hombres nacieran a la vida eterna.

Madre, en unas tumbas sin cruces ni plegarias, bajo un
cielo barrido en estrellas, hermanos nuestros esperan
la resurrección de la carne. Suplicantes te pedimos
alcances para ellos de tu Divino Hijo la luz de la
gloria eterna y para nosotros los que peregrinamos
en el valle de lágrimas, que tu Pilar sea escudo
de nuestra fe, baluarte de nuestra virtud, sillar
inconmovible de nuestra unidad. No
permitas, Señora, que en nuestras filas
prenda la semilla de la discordia y un día,
llegado nuestro relevo último, definitivo,
bajo la protección de tu manto, podamos
entrar radiantes en el Reino eterno de tu Divino Hijo.

8 DE OCTUBRE DE 1961 (50 ANIVERSARIO)


Imagen extraida del foro http://memoriablau.foros.