
"AQVI YACE EL SEÑOR REY DON PELAIO, ELLETO EL AÑO DE 716 QUE EN ESTA MILAGROSA CUEBA COMENZO LA RESTAVRACION DE ESPAÑA BENCIDOS LOS MOROS; FALLECIO AÑO 737 Y ACOMPAÑA SS M/gEr Y ErMANA"











Me dirijo a vosotros , en nombre de mis camaradas, para que os hagáis eco de una noticia y, y al menos con su difusión, nos echéis una mano a los legionarios que servimos en Melilla y que sufrimos impotentes el agravio político-institucional. Unos, como mandos militares de otras unidades: que se sepa la verdad. Otros, como periodistas: que se sepa la verdad.
Nos quieren quitar la estatua del Comandante Franco que hay en nuestra casa, el Acuartelamiento Millán -Astray, en Melilla. El oficial distinguido y héroe de la guerra de África que, con el grado de General y luego de Generalísimo tanto ofendió a los masones y a los bolcheviques en nuestra guerra civil y luego instauró aquella dictadura que, a ratos, desagradó a otros muchos a izquierdas y derechas (y sus zonas transversales)...Y aunque, algunos, también defendamos la memoria de aquel general, del que se trata aquí es de nuestro comandante.
El Comandante Franco da nombre a la única Bandera que queda en pie en nuestro malogrado Tercio. A la sombra de esa estatua, elevada con rocas colocadas una a una por los legionarios, muchos reemplazos se han fotografiado orgullosos de pertenecer a nuestra familia en este glorioso Tercio.
La estatua es nuestra, como nuestras son las armas de La Legión y las palabras eternas, cariñosas, severas y aleccionadoras que nos dedicó nuestro fundador, el General Millán-Astray.
Nosotros no sabemos de política. Sabemos sólo que nuestras tradiciones y nuestros muertos justifican, más que la paga, los sufrimientos pasados y que habremos de pasar por España y sus intereses, aquí, en Asia y donde haga falta. Y el Comandante Franco, que representa esa estatua, es uno de los nuestros.
El próximo sábado 26 de Junio vendrán unos militares de alta graduación y bajos principios a hacer el trabajo sucio de los políticos nihilistas. Y habremos de abrirles las puertas de nuestra casa para que nos la vengan a profanar. Y nosotros habremos de formar marciales, el que aun sepa lo que es eso, y desfilar ante ellos para honrar su vileza y traición. Y, entre bostezo y bostezo, mientras miran el reloj, algunos apretaremos los dientes y el lobo nos morderá de verdad el corazón mientras, hipócritamente, cantamos el Novio de La Muerte.
¿Dónde ha quedado el Espíritu de Unión y Socorro? En el baúl de los recuerdos... al menos así es aquí, en La Legión de Melilla. Pero vosotros sois libres, al menos algunos, de la decadencia, de la nómina, de la ineptitud con poderes, y de los superiores así que a vosotros sí que se os puede pedir socorro, como hasta hace poco se pedía entre camaradas legionarios...y como, hasta hace poco, se pedía a La Legión. Así pues, ahora somos nosotros los que acudimos a vosotros:
¡A LA LEGIÓN, ESPAÑA!
"Corazón de Jesús Sacramentado, Corazón del Dios Hombre, Redentor del Mundo, Rey de Reyes y Señor de los que dominan:
España, pueblo de tu herencia y de tus predilecciones, se postra hoy reverente ante este trono de tus bondades que para Tí se alza en el centro de la península. Todas las razas que la habitan, todas las regiones que la integran, han constituido en la sucesión de los siglos y a través de comunes azares y mutuas lealtades esta gran patria española, fuerte y constante en el amor a la Religión y en su adhesión a la Monarquía.
Sintiendo la tradición católica de la realeza española y continuando gozosos la historia de su fe y de su devoción a Vuestra Divina Persona, confesamos que Vos vinisteis a la tierra a establecer el reino de Dios en la paz de las almas, redimidas por Vuestra Sangre y en la dicha de los pueblos que se rijan por vuestra santa Ley; reconocemos que tenéis por blasón de Vuestra Divinidad conceder participación de Vuestro Poder a los Príncipes de la tierra y que de Vos reciben eficacia y sanción todas las leyes justas, en cuyo cumplimiento estriba el imperio del orden y de la paz.
Vos sois el camino seguro que conduce a la posesión de la vida eterna: luz inextinguible que alumbra los entendimientos para que conozcan la verdad y principio propulsor de toda vida y de todo legítimo progreso social, afianzándose en Vos y en el poderío y suavidad de vuestra gracia, todas las virtudes y heroísmos que elevan y hermosean el alma.
Venga, pues, a nosotros tu Santísimo Reino, que es Reino de justicia y de amor. Reinad en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de la Ciencia y de las Letras, y en nuestras leyes e instituciones patrias.
Gracias, Señor, por habernos librado misericordiosamente de la común desgracia de la guerra, que tantos pueblos ha desangrado; continuad con nosotros la obra de vuestra amorosa providencia.
Desde estas alturas que para Vos hemos escogido, como símbolo del deseo que nos anima de que presidáis todas nuestras empresas, bendecid a los pobres, a los obreros, a los proletarios todos para que en la pacifica armonía de todas las clases sociales, encuentren justicia y caridad que haga más suave su vida, mas llevadero su trabajo.
Bendecid al Ejército y a la Marina, brazos armados de la Patria, para que en la lealtad de su disciplina y en el valor de sus armas sean siempre salvaguardia de la Nación y defensa del Derecho. Bendecidnos a todos los que aquí reunidos en la cordialidad de unos mismos santos amores de la Religión y de la Patria, queremos consagraros nuestra vida, pidiéndoos como premio de ella el morir en la seguridad de Vuestro Amor y en el regalado seno de Vuestro Corazón Adorable. Así sea."